Botella al mar (Mario Benedetti)

El mar un azar
VICENTE HUIDOBRO

Pongo estos seis versos en mi botella al mar
con el secreto designio de que algún día
llegue a una playa casi desierta
y un niño la encuentre y la destape
y en lugar de versos extraiga piedritas
y socorros y alertas y caracoles.

Benedetti

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El viento en la isla (Pablo Neruda)

EL viento es un caballo:
óyelo cómo corre
por el mar, por el cielo.
Quiere llevarme: escucha
cómo recorre el mundo
para llevarme lejos.
Escóndeme en tus brazos
por esta noche sola,
mientras la lluvia rompe
contra el mar y la tierra
su boca innumerable.
Escucha cómo el viento
me llama galopando
para llevarme lejos.
Con tu frente en mi frente,
con tu boca en mi boca,
atados nuestros cuerpos
al amor que nos quema,
deja que el viento pase
sin que pueda llevarme.
Deja que el viento corra
coronado de espuma,
que me llame y me busque
galopando en la sombra,
mientras yo, sumergido
bajo tus grandes ojos,
por esta noche sola
descansaré, amor mío

Pablo Neruda


te insomnio (marialuz albuja)

Te insomnio
te encuentro
te silencio

te distancio
te luno y te montaño.

Regresas
me cielas
me invisiblas

mientras todo
a mi espalda
lo gargantas.

Entonces el mundo mareja
la verda se acuchara
el sol canoa.

Te pincelo
te matizo a la distancia.

Y tú
nebina

(Marialuz Albuja)


Mañana es la única utopía (José Saramago)

Frecuentemente me preguntan que cuántos años tengo…

¡Qué importa eso!

Tengo la edad que quiero y siento.

La edad en que puedo gritar sin miedo lo que pienso.

Hacer lo que deseo, sin miedo al fracaso, o lo desconocido.

Tengo la experiencia de los años vividos y la fuerza de la

convicción de mis deseos.

¡Qué importa cuántos años tengo!

No quiero pensar en ello.

Unos dicen que ya soy viejo y otros que estoy en el apogeo.

Pero no es la edad que tengo, ni lo que la gente dice, sino lo

que mi corazón siente y mi cerebro dicte.

Tengo los años necesarios para gritar lo que pienso, para hacer

lo que quiero, para reconocer yerros viejos, rectificar caminos

y atesorar éxitos.

Ahora no tienen por qué decir: Eres muy joven, no lo lograrás.

Tengo la edad en que las cosas se miran con más calma, pero

con el interés de seguir creciendo.

Tengo los años en que los sueños se empiezan a acariciar con los dedos, y las ilusiones

se convierten en esperanza.

Tengo los años en que el amor, a veces es una loca llamarada, ansiosa de consumirse

en el fuego de una pasión deseada.

Y otras en un remanso de paz, como el atardecer en la playa.

¿Qué cuántos años tengo? No necesito con un número marcar, pues

mis anhelos alcanzados, mis triunfos obtenidos, las lágrimas que por el camino

derramé al ver mis ilusiones rotas… valen mucho más que eso.

¡Qué importa si cumplo veinte, cuarenta, o sesenta!

Lo que importa es la edad que siento.

Tengo los años que necesito para vivir libre y sin miedos.

Para seguir sin temor por el sendero, pues llevo conmigo la experiencia adquirida

y la fuerza de mis anhelos.

¿Qué cuantos años tengo? ¡Eso a quién le importa!

Tengo los años necesarios para perder el miedo y hacer lo que quiero y siento.

José Saramago


CONVERSACIÓN TENSA (Roque Dalton)

CONVERSACIÓN TENSA (Roque Dalton)

¿Qué hacer si sus peores enemigos

son infinitamente mejores

que usted?

 

Eso no sería nada. El problema surge

cuando los mejores amigos

son peores que usted.

 

Lo peor es tener sólo enemigos.

No. Lo peor es tener sólo amigos.

 

Pero, ¿quién es El Enemigo?

¿Usted o sus enemigos?

 

Hasta la vista,

amigo.

Roque Dalton